Qué hacen los peregrinos en sus días de descanso en Fisterra

Llegar a Fisterra es, para la mayoría de los peregrinos, el verdadero final del Camino. Después de semanas caminando, el cuerpo pide una pausa antes de volver a casa o de seguir la ruta hasta Muxía. En el albergue vemos cada temporada las mismas escenas: mochilas apoyadas contra la pared, botas secándose al sol y huéspedes que, por primera vez en días, no tienen prisa por levantarse temprano.

Fin del mundo, último lugar al que llegan los peregrinos

El primer día sin mochila

La mayoría coincide en lo mismo: el primer día de descanso se nota en las piernas. Se aprovecha para lavar la ropa, curar ampollas y dormir hasta tarde. Es habitual bajar al pueblo despacio, sin el peso de los días anteriores, y sentarse en alguna terraza a mirar el puerto sin ningún objetivo concreto.

Paseos por el faro y la costa

Quien tiene un segundo día por delante suele acercarse caminando hasta el faro de Fisterra, el famoso Km. 0. El paseo es corto pero exigente por el desnivel, y compensa con vistas a la Costa da Morte que muchos peregrinos describen como el mejor cierre posible de la ruta. Otros prefieren quedarse cerca del albergue, entre la playa y el pueblo, sin más plan que dejar pasar las horas.

Desconectar por las noches

Las noches en el albergue son distintas a las del resto del Camino: sin etapa al día siguiente, se alargan las sobremesas. Se comparten fotos, anécdotas de otros peregrinos con los que se coincidió en el camino y recomendaciones sobre cómo seguir el viaje. Es también el momento en que muchos retoman el móvil, revisan noticias de su país o buscan algo de entretenimiento para relajarse un rato; algunos aprovechan para echar un vistazo a opciones de ocio digital, como casino de tucumán, antes de apagar la luz.

Antes de volver a casa

El último día suele dedicarse a trámites pequeños: sellar la Compostela o el Fisterrana, comprar algún recuerdo en el pueblo y organizar el viaje de vuelta, ya sea en autobús hasta Santiago o combinando etapas con Muxía. Para cuando llega ese momento, la mayoría ya ha decidido que volverá a hacer otro Camino, aunque sea distinto, en los próximos años.

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